
Todavía no tengo autobiografía digna para escribir un libro ó para hacer una película. Y si llegan hacer un film sobre mí por favor quiero una parte de la recaudación ó tener una chance para protagonizarla.Al menos los pide por favor...

Todavía no tengo autobiografía digna para escribir un libro ó para hacer una película. Y si llegan hacer un film sobre mí por favor quiero una parte de la recaudación ó tener una chance para protagonizarla.Al menos los pide por favor...
Las mujeres no quieren igualdad de derechos. Tienen más poder cuando están oprimidas. Necesitan que los hombres sean la inmensa conspiración enemiga. Toda su identidad se basa en ello.
Asfixia
Chuck Palahniuk
—El reino está abierto a todos —dijo Joshua—. A todos, ¿lo pilláis?
Todos asentimos.
—Incluso a los romanos.
Muchos dejaron de asentir. [...]
—A mí no me han enviado a repartir ira. Entraremos en el reino a través del perdón, y no a través de la conquista. Todo esto ya lo hemos hablado. ¿Qué es lo que no he dejado claro?
—¿Y cómo vamos a echar del reino a los romanos? —preguntó Natanael.
—[...] Te lo diré una vez más: no podemos echar a los romanos del reino, porque el reino está abierto a todos.
Creo que finalmente empezaban a entenderlo. [...]
Pero en ese momento Joshua empezó con sus parábolas una vez más.
—El reino es como un campo de trigo con cizaña. No pueden arrancarse las malas hierbas sin arrancar también el grano.
Miradas de desconcierto. Y de doble desconcierto entre los pescadores, que no sabían nada de metáforas agrícolas.
—La cizaña es una mala hierba —aclaró Joshua—. Enreda sus raíces entre las del trigo, o las de la cebada, y no hay manera de arrancarla sin que se eche a perder la cosecha.
Nadie lo entendió.
—Está bien, está bien —prosiguió Joshua—. Los hijos del cielo son la buena gente y la cizaña es la gente mala. Hay de las dos. Y cuando morís, los ángeles separan a los malos y los queman.
—No lo capto —dijo Pedro, meneando la cabeza. [...]
Transcurridas tres horas, Joshua seguía intentándolo pero empezaban a terminársele las cosas que comparar con el reino, pues su favorita, el grano de mostaza, le había fallado ya en tres ocasiones.
—Está bien, de acuerdo, el reino es como un mono.
—¿Qué?
—Como un mono judío, ¿vale?
Yo me levanté, me acerqué a él y le pasé el brazo por el hombro.
—Josh, descansa un poco.
Y lo conduje hacia la ciudad, cruzando la playa.
Él no dejaba de menear la cabeza.
—Estos son los hijos de puta más tontos que hay en todo el mundo.
Cordero. El Evangelio según el mejor
amigo de la infancia de Jesucristo
Christopher Moore
¿habría la posibilidad de que la aplicación de informática tuviera un botón para selecionar o quitar la selección y cambiar del tirón lo que se necesite?